• Selene Valerio

Por qué paso olímpicamente de Marie Kondo (y tú también deberías)

¡Hola de nuevo!


Hoy vengo a quejarme un poco y a transmitir mi opinión impopular sobre Marie Kondo. Aunque el tema de su bebé gigante dé para hablar durante al menos un par de párrafos más, no es lo que quiero tratar hoy así que vamos a hacer el chiste ya para poder avanzar con el post de hoy 👇


Bien, continúo.

No voy a negar la realidad, cuando apareció en mi vida Marie Kondo y descubrí su programa dedicado íntegramente a la organización, me quedé flipada y emocionada porque parecía una serie creada para mí.

¡A ordenar con Marie Kondo! Mi primer pensamiento fue: no sé quién eres Mari, pero nos lo vamos a pasar muy bien tú y yo juntas, y espero que estés a la altura porque servidora se ha empollado todo Pinterest.


Me animé a empezar su programa (de esto hace ya un tiempo, supongo que sabrás que se estrenó el año pasado) con toda la disposición a entretenerme y aprender, vamos que solo me faltaba tomar apuntes.


Cuál es mi sorpresa cuando me encuentro con una muchacha pequeña, monísima y muy risueña, con un comportamiento un tanto infantil que promueve comunicarte con tus objetos. Pero, ¿qué broma es esta?.

No vamos a negar que la chica ha creado un imperio impresionante de la nada y con la premisa de ordenar tu vida. Para que te hagas una idea, es una de las cien personas más influyentes del mundo. La verdad que mérito, tiene.

Así que a pesar de mi incredulidad, continué viendo el programa porque si tanta fama acumula, por algo será.


¿QUÉ ES EL MÉTODO KONMARI?


Antes de continuar convendría hacer un repaso por el método Konmari (menudo juego de palabras, ¿eh?).


El principio de este método defiende que solo deberíamos quedarnos con aquellas cosas que nos hacen felices o que son imprescindibles. Esto puede llevar a cierta confusión porque dependiendo del estilo de vida de cada uno, los imprescindibles pueden ser muy distintos. Y ni hablemos de conservar solo lo que nos hace felices porque en mi caso no tiraría nada.


La idea es que hagamos esto una vez y de forma definitiva. Es decir, hay que hacer una selección de las cosas que cumplen con los primeros puntos y una vez hecha la limpieza, tienes que tener en cuenta a partir de entonces que todo lo que adquieras tiene que, o hacerte feliz, o ser imprescindible para la vida.


Por una parte me parece un principio muy interesante para comenzar la transición a una vida minimalista, siempre y cuando ignores un poco lo de guardar cosas 'que te hacen feliz' porque puede dar lugar a muchos malentendidos y es donde encuentro el primer sinsentido y uno de los argumentos que sostienen mi pasotismo hacia el método Konmari.


Vamos ahora con el meollo del asunto:



¿POR QUÉ NO ME GUSTA EL MÉTODO KONMARI?


Lo que resulta imprescindible

Entiendo que con este método se busca la paz mental y la estabilidad a través del orden.

Según su teoría, una forma de saber con qué deberías quedarte, es guardar todo lo que te hace feliz o es un básico para tu vida diaria.


Cada uno tenemos nuestra propia definición de lo que las palabras 'imprescindible' o 'felicidad' significan. Desde mi punto de vista imprescindibles son: el agua, la comida y un techo para no mojarme. Si me pusiese a ordenar mi vida siendo coherente con mi definición de imprescindible, viviría en unas condiciones en las que honestamente, no me apetece vivir.

Por lo tanto esta idea la descarto porque si siguiese este principio, inevitablemente empezaría a hacer excepciones con cosas que, según mi punto de vista, tienen de imprescindibles lo que yo de rubia.


Vamos a hacer un ejercicio rápido de perspectiva. ¿Cuáles de los siguientes objetos te parecen imprescindibles?

- Una tablet

- Un estropajo

- Un bikini

- Una mesa para el recibidor

- Un móvil

- Agua corriente

- Tu huerto urbano

- Una libreta

- Perchas

No te puedo leer la mente, pero tal vez estés pensando lo mismo que yo y tengas en mente una respuesta muy poco concreta que se resume en: depende.

¿Imprescindible en qué contexto? ¿Tengo que conservar algo que no sea imprescindible ahora pero que pueda serlo en el futuro?


Una tablet no es imprescindible para sobrevivir, pero si quiero consultar Pinterest desde el sofá sin trasladarme al ordenador, sí que lo es. (Lo haría en el móvil pero no tengo espacio ni para instalar el traductor). ¿Entiendes por dónde voy? Esta idea la descarto porque no le veo una definición clara, y si se refiere a que no conservemos tonterías que prácticamente son basura, entonces que se guarde los tips porque hasta ahí llegamos todos sin ayuda de ningún libro 😅









Lo que 'sparks joy'

Mmm... en este punto me quedo sin palabras.

No quiero repetirme porque estamos en la misma situación que con el punto anterior: conservar únicamente lo que me hace feliz no tiene por qué suponer tener menos o tenerlo todo más organizado, también puede contribuir a que tu hogar se convierta en un caótico circo.


Desde mi experiencia, lo que mejor me ha funcionado a la hora de no almacenar cosas que no necesito o no gastar dinero en objetos inútiles, es preguntarme justo lo contrario.


Te voy a poner en una situación en la que me he visto en multitud de ocasiones.

Imagíname dando una vuelta por Tedi, una de mis tiendas favoritas de manualidades, decoración y demás.

Como no sería de extrañar, me paro en el pasillo de decoración navideña y pillo un portavelas blanco con purpurina. Me planteo comprarlo pero para decidir si hacerlo o no, sigo primero el método de Marie Kondo:


¿Es imprescindible?

Para mí no, pero si quieres apoyar una vela en algún sitio: sí. Y quién sabe si lo necesitaré en algún momento las próximas navidades.


¿Me hace feliz?

No lo sé pero llevo treinta segundos observando la purpurina como una urraca y hasta me estoy planteando estas estúpidas preguntas.


Dada la situación, con el Konmari method no es necesario cumplir los dos requisitos así que como me hace feliz, ya tenemos justificación para comprarlo. Enhorabuena, Selene se acaba de dejar 3.99€ en un porta velas ridículo que no usará jamás.


Ahora estamos en el mismo escenario pero razono de una forma más lógica para mí.


¿Me gusta el porta velas?

Pues claro, a quién no lo gusta un porta velas con brilli brilli.


¿Lo necesito?

La verdad que no.


• Pero a ver, Selene, ¡¿no te hace feliz este porta velas?!

¡Qué me va a hacer feliz! Feliz me hace encontrarme cinco euros en una chaqueta vieja, o que los tomates crezcan hermosos a pesar del mal tiempo.


Conclusión: muy bonito el artilugio pero si no lo necesito o no tengo un plan concreto para ese artículo, no lo voy a comprar. Otra cosa muy distinta sería que estuviese buscando decoración para la mesa navideña, y en concreto un porta velas que combinase con la decoración, en eso caso el 'sparks joy' tiene peso y es decisivo. Pero en una situación corriente y moliente, no tiene sentido permitirme comprar cosas solo porque 'me hacen feliz'.


La mejor manera de elegir qué guardar y qué desechar es tomar cada objeto con la mano y preguntarte: "¿esto me hace feliz?". Si es así, consérvalo. Si no, deséchalo. Este criterio no solo es el más sencillo, sino también el más preciso para juzgar - Marie Kondo


Para una mejor explicación, te voy a hacer una lista de cosas que tengo porque me hicieron feliz en la tienda pero que no debería haber comprado porque me gasté dinero a lo tonto y ahora ocupan espacio:

- Un lápiz con una gallina de felpa en el extremo a modo de adorno

- Un kimono de flores de color rosa

- Un estuche con estampado de melocotones

- Un montón de frutas que he comprado en mi vida porque son llamativas y parecen incitarte a cuidarte más pero que luego se las ha tenido que comer algún familiar.

- Post its de colores que ni siquiera se puede escribir sobre ellos

- Velas bonitas que no son ni aromáticas ni nada


Espero que se haya entendido bien este punto. No creo que el argumento de 'me hace feliz' sea justificación suficiente para no tirar algo o para comprar cosas que no necesitas.


Guardar las cosas en función de su tamaño

Tal vez haya entendido mal este punto pero juraría que la idea es guardar las cosas de similar tamaño, juntas. Es evidente que aunque una pastilla de lavadora mida lo mismo que una sombra de ojos, no deberían almacenarse en el mismo sitio. Pero sí que deberían organizarse los objetos de cada estancia en función de su tamaño, para no perder nada.

Discrepo. Adivina quién no se va a acordar de que guardó las gomas del pelo junto a las mini tallas porque 'tienen el mismo tamaño'.



Mindfulness, ser agradecido con la casa y con tus objetos

Ser conscientes de lo que tenemos y valorar nuestra vida y lo que la rodea, está más que genial. Un like para tí, Marie.

PERO, la línea que divide ser una persona agradecida y un motivado que habla con las persianas, se vuelve muy difusa cuando empiezas a agradecer a tus viejos pantalones la vida que han compartido contigo. No voy a ser yo la que diga que los objetos no tienen conciencia, vida ni sentimientos, no quiero meterme en terreno pantanoso porque se empieza por aquí y se acaba hablando de terraplanismo y anti vacunas.


En esencia, organizar debería ser el acto de restaurar el equilibrio entre la gente, sus posesiones y la casa donde viven - Marie Kondo.

Creo que no hace falta fliparse, solo estamos organizando el armario, ya tendremos tiempo de hacernos la 'Antoñita la Fantástica'.

Reconozco que es una de mis partes favoritas del programa cuando se comunica con la casa o con los objetos porque algunas familias le siguen el rollo y otras la miran incrédulas preguntándose ¿qué co** está pasando?. Todo un espectáculo.


Aunque lo hace con tanta serenidad y simpatía que se lo perdonamos todo, porque en el fondo es una monada de mujer. ¡SIGUIENTE PUNTO!


El método para doblar la ropa

Ahora sí que voy a necesitar una tila.

No me puedo creer que esta individua se haya atribuido el mérito de crear una técnica para doblar las prendas. Aquí reside mi principal indignación con respecto a este tema y lo que hace que no sea muy fan del método. Y es que se ha estudiado Pinterest de arriba a abajo para ahora vendernos la moto con truquitos que la mitad ya teníamos más que aplicados.


Entiendo la sorpresa de ciertas familias cuando les da este tipo de consejos porque a juzgar por como lo tienen todo patas arriba, deduzco que no han leído una infografía sobre organizar la despensa en su vida. En eso estamos de acuerdo. Pero a todos los freaks que hemos visto su programa y que ya tenemos cierta trayectoria, no nos la da.



No todo es negativo

Para aliviar mi conciencia y por si este post ha sido demasiado exagerado, aunque a mí no me lo parece, he pensado que también es importante resaltar las ideas del método que me parecen buenas.

Son algunas recomendaciones que funcionan pero que, de nuevo, no necesitamos que nos las recuerde Marie Kondo porque ya las hemos visto en múltiples ocasiones. Ahí van:


  • Sacar todas las cosas de una misma categoría y colocarlas a la vista. Ha sido mi método todo este tiempo y ayuda no solo a ver todo lo que tienes sino a organizarlo todo mejor, personalmente no puedo colocar el armario sin vaciarlo primero.

  • Almacenar las cosas que no usas o que usas con menor frecuencia, en lugares menos accesibles. En esto también estamos de acuerdo, aunque contradice un poco la idea de guardar solo lo que sea imprescindible.

  • No puedes pretender organizar tu casa en una tarde. Opino lo mismo. Lo ideal es ir dedicando diferentes días a cada estancia de la casa, asegurándote de que todo tiene un lugar en el que guardarse.


MI CONCLUSIÓN


Si algo hemos aprendido en este post y viendo el programa (si es que le has echado un vistazo), es que las familias que participan tienen demasiadas cosas además de un serio problema de organización. Es lo que más me llamó la atención porque jamás he visto un garaje, una habitación o una cocina, con tantos trastos.

Además me pregunto una cosa, ¿tú crees que conservarán el orden que crearon gracias a los consejos de Marie Kondo?.


Esta frase de Marie me ha dejado loca:


Al observar a mis clientes he notado que cuando se deshacen de de su exceso de ropa, su abdomen tiende a a reducirse, cuando desechan libros su mente tiende a despejarse... - Marie Kondo

Siendo honestos lo que no me acaba de convencer del método es que no me parece efectivo, al menos para mi modo de vida. Y los consejos que sí me resultan útiles ya los conocía, con lo cual no me ha servido de mucha ayuda. Es por esto que paso olímpicamente del método Konmari y todo lo que lo rodea.


Por otro lado quiero dejar claro que este post lo he querido hacer para compartir mi opinión y hacerlo de la forma más entretenida, para que pases un buen rato leyéndome. Creo que es obvio que ni odio a esta pobre mujer, ni nada por el estilo.


Ha llegado el momento de que me cuentes qué te parece mi opinión y si estás en el mismo barco que yo o si por el contrario, eres un/a fiel seguidor/a y no te puedes creer lo que acabas de leer. En este caso último, por favor comparte el mejor consejo que hayas aprendido con este método porque ¡me encantará conocerlo!



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